Siete preguntas ‘meridianas’ a Magalí Arriola | Miami Art Basel 2023


Cada diciembre las coordenadas del arte se reajustan para que su meridano cero pase por Miami Beach, una ciudad balneario que nadie hubiera apostado a que sería uno de sus epicentros hace poco más de dos décadas. Es la semana de Miami Art Week y más de veinte ferias, miles de galerías, colecciones de arte e instituciones, y más de 80,000 visitantes gravitan entorno a la energía centrípeta que genera Art Basel Miami Beach, la versión americana (y americanizada) de la prestigiosa feria suiza, una actividad que también se traduce en un impacto económico anual de alrededor de 500 millones de dólares para esta región.

“Desde que se concibió la feria de Art Basel Miami Beach fue con vistas a abrirse a un diálogo más amplio y establecer una relación más estrecha entre lo que llaman en Estados Unidos las Américas. Ese ha sido un punto medular de esta feria: haberse enfocado en establecer relaciones entre el norte y el sur del continente”, explica Magalí Arriola, curadora del sector Meridians, el pabellón dedicado a las obras a gran escala, instalaciones monumentales, pinturas y performances. “El nombre de Meridians de hecho viene de ahí, aluden a las líneas meridianas que unen al norte del planeta con el sur. Esa es una de las características más marcadas del perfil de esta feria”, añade.

Magalí Arriola, curadora del sector Meridians de Art Basel Miami Beach. Foto cortesía de Art Basel.
Magalí Arriola, curadora del sector Meridians de Art Basel Miami Beach. Foto cortesía de Art Basel.

Arriola, quien tiene una gran trayectoria internacional como crítico de arte y curadora independiente ha tenido una relevante carrera dentro de instituciones mexicanas como el Museo de Arte Carrillo Gil (1997-2000), la Fundación Jumex Arte Contemporáneo (2011-2014), y en estos momentos es directora del Museo Tamayo Arte Contemporáneo del que fue su curadora jefe del 2009 al 2011, nos compartió en una plática exprés una valoración del sector que ella coordina y de estos cinco años de trabajo en Art Basel Miami Beach, así como sus recomendaciones de algunas obras que se exhiben en esta edición que no debes perderte.

1. ¿Cómo surgió Meridians y qué te decidió a aceptar esa posición?

El sector está basado en uno que existe en Basel, que se llama este Unlimited. Es un sector muy viejo ya, que tiene las mismas características, piezas de gran formato, y quisieron replicarlo dentro del contexto de la feria de Miami Beach. Me hicieron la invitación para que me hiciera cargo y me tocó a mí lanzarlo de la mano con ellos en 2019. Lo que me decidió es que Art Basel es, como sabemos, la feria más importante de arte a nivel global, con un reconocimiento y un poder de convocatoria. Este es un sector que tenía que arrancar, que tenía que posicionarse, y era un reto grandísimo; pero me parecía que valía muchísimo la pena, más aún porque nunca había trabajado a esta escala. Entonces, era un reto muy interesante. Me lo ofrecieron antes de que empezara con el Tamayo, y acepté inmediatamente porque era también una oportunidad única para trabajar con un amplio abanico de galerías y artistas.

Otra cosa es que me permite y casi te diría que me obliga a mirar una serie de propuestas que si estás trabajando en una institución no verías, porque no tienes esa amplitud o alcance. Esa es la parte más gratificante, que me obliga a abrir los ojos y a renovar también mi manera de ver las cosas. De otra manera no tendría forzosamente esta perspectiva. En ese sentido me ha servido a nivel personal.

2. ¿Qué papel juegan los espacios comisariados dentro de las ferias de arte internacionales?

Los veo como una pausa dentro del universo de una feria. Creo que han funcionado muy bien para darles rigor, como también han funcionado en ese sentido, por ejemplo, los espacios dedicados a conferencias y charlas, que complementan lo que presenta las galerías en cada uno de los stands. Son como una especie como de pausa mental para el visitante. Y cuando digo visitante me refiero tanto al público en general como al público especializado, gente de instituciones. Es decir, la gente tiene tendencia a asociar la feria con el mercado y automáticamente el coleccionismo, lo cual es cierto, pero no son solo eso. Son también la oportunidad de acceder a artistas y propuestas globales que si no existieran las ferias no las tendrías tan a mano.

En ese sentido, los espacios curados muestran la amplitud de propuestas artísticas que existen ahí afuera y que están elegidas y mediadas por un curador. Es una capa más que se le agrega a la propia práctica de los artistas. No es que esté filtrada, sino es que está acompañada, no creo que el papel del curador es filtrar ni simplemente seleccionar en el sentido de dar una pauta, sino más bien mediar [entre el artista y el espectador]. Y creo que esta es una parte muy medular.

Proyecto de Nacimiento (1984) de Judy Chicago. Foto de Jessica Silverman. Cortesía de Art Basel.
Proyecto de Nacimiento (1984) de Judy Chicago. Foto de Jessica Silverman. Cortesía de Art Basel.

3. Este año tienes bajo tu supervisión alrededor 19 proyectos, ¿cómo es el proceso de selección?

Es un proceso muy largo, que parte de una convocatoria abierta a las galerías que participan en la feria. [Las galerías que no están participando en la feria no pueden participar en el sector.] Una vez que se abre la convocatoria, procedemos de dos maneras. Como es una convocatoria abierta, muchas galerías mandan proyectos. Mientras tanto, gestiono con las distintas galerías, los invito a aplicar, en algunos casos nos interesan artistas específicos, o ciertas obras, por ejemplo, que pude haber encontrado en algún otro contexto, y que me parece que hacen sentido dentro del perfil del sector. Son muchos los factores que determinan si una pieza, un artista o una galería está en condiciones de participar porque se trata de proyectos de gran formato. Luego les presento el pool de proyectos al comité de la Feria que es quien determina y a partir de ahí el comité hace una selección. Obviamente yo participo en el diálogo y la discusión, pero realmente es el comité quien hace la selección final.

4. Mirando en retrospectiva tu trabajo de cinco años, ¿qué proyectos de los que has exhibido te han parecido imprescindibles?

El primer año exhibimos Pinwheel (1977), un performance muy temprano de Tina Girouard, una artista norteamericana que ya falleció. Ella trabajó con el movimiento Pattern and Decoration y era muy cercana a Gordon Matta-Clark. Es un personaje realmente superinteresante y ese performance creo que fue muy importante para volver a posicionar su trabajo. También exhibimos el primer año una pieza multicanal espectacular de Isaac Julien sobre Lina Bo Bardi [Lina Bo Bardi-A Marvellous Entanglement]. Era una videoinstalación con nueve pantallas que revisaba la vida y obra de la arquitecta brasileña. Otro fue Maxwell Alexandre, un artista brasileño que para mí fue un descubrimiento. Es decir, alguien que ya circulaba en la escena brasileña, pero que me fue muy grato conocer su trabajo. El año pasado exhibimos a Rafa Esparza, un artista de Los Ángeles que presentó su performance [Corpo RanfLA: Terra Cruiser] en el que transforma su cuerpo en un low rider, estos coches modificados tan centrales en la cultura chicana. Es una estructura que montó sobre un aparato de caballito mecánico para niños, de esos que se activan por 25 centavos para que los cabalguen, con un discurso sobre el cuerpo y el tema racial. Otra pieza indispensable es la obra Birth (1984) de Judy Chicago que exhibimos también el año pasado, de su serie sobre la maternidad y que coincidió con que el año pasado se perdieron una gran parte de los derechos de las mujeres al aborto en Estados Unidos. Otra gran artista que para mí fue un descubrimiento, es Jacqueline de Jong [Meridians exhibió su tela monumental pintada por ambos lados The backside of existence (1992), presentada por la galería británica Pippy Houldsworth] una artista que todavía vive ya mayor, que trabajó con los situacionistas y luego desarrolló su propia vena pictórica. Creo que sí, que hemos exhibido obras muy importantes.

5. Cuéntame alguna anécdota gratificante de tu trabajo en ABMB

Pues el trabajo de Tina Girouard que te mencionaba anteriormente lo descubrí ahí. Como comencé en Art Basel antes de trabajar en El Tamayo, fue una obra que me impactó mucho, una artista que me interesó muchísimo y empecé a investigar más y resulta que fue la primera mujer artista que expuso en el Museo Tamayo en México [en 1983]. Es algo completamente anecdótico, pero me parece muy importante.

6. Si tuvieras que escoger tres proyectos que los visitantes no deben perderse en el sector Meridians este año, ¿cuáles serían?

La verdad es que estoy muy contenta con la selección de este año. Pero una obra imprescindible es el de Ja’Tovia Gary, una artista afroamericana con un trabajo muy potente y original que toca temas muy relevantes en la actualidad. Su pieza es una videoinstalación en la que el video está basado en una novela de Toni Morrison The Bluest Eye (Ojos azules) sobre la relación de una niña afroamericana con el canon de belleza de las personas blancas. Es un tema que se ha tratado bastante pero creo que la manera de ella resolverlo va a dar mucho de qué hablar.

También está Eric N. Mack con una obra muy sólida. Es una pieza tridimensional, una instalación, pero que él percibe que surge de la pintura. La suya es una práctica que está repensando todos los géneros artísticos y está muy informada de otro tipo de manifestaciones culturales que no solo tienen que ver con la pintura o la escultura.

Luego, te diría que a diferencia de otros años, hay muchas piezas de artistas históricos, lo cual me parece también superinteresante. Te mencionaría tres o cuatro. Hay una de Lee Mullican, un artista coreano que se llama Seung-taek Lee, está Alfredo Ramos Martínez también, un boceto de uno de sus murales en Scripps College en California. Y una pintura de Alan Shields también. Resaltaría las piezas históricas que son varias y los otros dos artistas, pero estoy muy contenta con toda la selección.

7. ¿A través de los años has visto que predomine algún género o práctica sobre otras?

Creo que ha variado mucho a lo largo de los años. En la primera edición de Meridians había de todo un poco. Luego predominó la pintura, pero creo que fue algo a nivel general, y el sector siempre está respondiendo a las propuestas de los artistas. Este año tenemos proyectos bastante diversos. Quizás el performance es una de las prácticas con más carencia, que hemos tratado de empujar más, a nivel del perfil del sector. Incorporar más obras performáticas dentro de este contexto no es siempre fácil, pero creo que ha funcionado bien y le ha dado otra dimensión a la feria. El performance no solo es más difícil de comercializar sino también de presentar debido la limitada capacidad de atención de la gente, el ruido y la distracción visual que existe en una feria. Pero hemos tratado de impulsarlo y creo que está funcionando bien. Así que es otro punto positivo.



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