De la pasarela a la galería: rescatada por el arte | Miami Art Basel 2023


A Florencia Braun habría que dejarla contar su historia en primera persona. Que la escritura sirva de megáfono, vaso comunicante; que no obstaculice ni compita con su elocuencia. Acaba de regresar anoche de Paris Photo, la feria más importante de fotografía, que se celebró del 7 al 10 de noviembre en el Grand Palais parisino, pero se entrega a nuestra conversación con esa energía y pasión de ‘workaholic’ que supera al cansancio. “Este año participábamos con dos stands y como miembros del comité de selección. Es la primera vez que una galería latinoamericana forma parte del Comité Internacional de Paris Photo, lo cual fue un privilegio y un lujo, pero también mucho trabajo”, cuenta la galerista y comunicadora argentina de 41 años. Privilegio merecido, habría que añadir, porque Rolf Art, la galería que fundó y dirige desde hace 14 años, es la única especializada en fotografía e imagen técnica en Argentina y líder en la región.

Frente galería. Cortesía Rolf Art.
Frente galería. Cortesía Rolf Art.

En un momento en el que los límites entre la pasarelas y la galería, las exhibiciones y los espectáculos, son cada vez más borrosos, Braun hizo el camino inverso, trasladando al arte esa obsesión estética enfocada en la imagen y el cuerpo a Rolf Art, dedicada a promover un medio que como modelo ya le era familiar desde el otro lado del lente. “La experiencia de la pasarela me trajo mundo, independencia, vuelo y estética, que creo es el punto de conexión con lo que hago”, dice Braun. “A mí, que venía de una provincia del interior del país, y de un país periférico, el modelaje me dio alas. Digo que el arte me rescató porque el mundo de la pasarela puede ser nocivo, cínico, competir con el cuerpo desde temprana edad es una experiencia compleja en la que una como mujer está muy expuesta, muy sola. Y quizás, de golpe, un museo era un refugio, un lugar donde encontrar contención, para alejarme de la frivolidad. Por eso cuando volví a la Argentina decidí dedicarme a lo que más bien me había hecho en la vida que era el arte”, confiesa.

Liliana Maresca, SIN TÍTULO — de la serie “Imagen Pública - Altas esferas”, Costanera Sur, Buenos Aires, Fotografía por Ludmila, 1993, Fotoperformance, gelatina de plata sobre papel fibra, 8 x 11,5 cm, pieza única (A6). Cortesía Rolf Art.
Liliana Maresca, SIN TÍTULO — de la serie “Imagen Pública – Altas esferas”, Costanera Sur, Buenos Aires, Fotografía por Ludmila, 1993, Fotoperformance, gelatina de plata sobre papel fibra, 8 x 11,5 cm, pieza única (A6). Cortesía Rolf Art.

Ante la inexistencia de una carrera universitaria en gestión cultural o curaduría, Braun decide estudiar comunicación, especializándose en relaciones públicas e institucionales, e ir creando su propio currículum de estudios, acumulando títulos de postgrado también en administración y gestión cultural internacional. “Entendiendo que mis eventos iban a ser las muestras, fui especializándome según mis intereses, al no encontrar una carrera que se acomodara a mis necesidades, acomodé la carrera hasta ir metiéndome en un nicho que era trabajar la comunicación en el arte”, explica Braun, quien estudió en una universidad empresarial. “En el siglo en que vivimos todo es comunicación. Como se focaliza y hacia dónde se alienta esa comunicación es clave en la estrategia. Yo decidí orientarla o focalizarla hacia las artes visuales”.

Liliana Maresca, SIN TÍTULO. Imagen Pública - Altas esferas, Costanera Sur, Buenos Aires, Fotografía por Ludmila, 1993, Fotoperformance, gelatina de plata sobre papel fibra, 8 x 11,5 cm, pieza única (A10). Cortesía Rolf Art.
Liliana Maresca, SIN TÍTULO. Imagen Pública – Altas esferas, Costanera Sur, Buenos Aires, Fotografía por Ludmila, 1993, Fotoperformance, gelatina de plata sobre papel fibra, 8 x 11,5 cm, pieza única (A10). Cortesía Rolf Art.

Después de varios años trabajando como relacionista pública y gestora de galerías y artistas, viviendo incluso un tiempo fuera de Argentina, a su regreso en 2009 descubrió que existía un gran vacío en el tratamiento de la fotografía como expresión artística. “Imagínate que aún en nuestro país no existe una legislación para la fotografía, proyecto por el que vengo peleando hace mucho tiempo”, insiste Braun. “Advertí una falta de profesionalismo en el tratamiento de un medio que tiene un talón de Aquiles, que es su reproductibilidad técnica. Con la experiencia que había ganado en el exterior, me pareció interesante armar un proyecto que se especializara en esto”.

Marcelo Brodsky, BRATISLAVA 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Ladislav Bielik, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2016, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.
Marcelo Brodsky, BRATISLAVA 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Ladislav Bielik, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2016, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.

Braun también considera que la fotografía captura y trasciende como ningún otro medio los debates sociopolíticos, históricos y culturales de su época. “Creo que la fotografía registra eventos de una manera que otros soportes no pueden, particularmente me interesa mucho el registro de los acontecimientos que han transformado nuestra historia y nuestra cultura. La galería tiene un perfil curatorial con un gran compromiso sociopolítico. Nos gusta un arte político pero poético”, aclara.

Marcelo Brodsky, BERLIN 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Wolfgang Kunz, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2017, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.
Marcelo Brodsky, BERLIN 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Wolfgang Kunz, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2017, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.

Conversando con Braun uno advierte que la fotografía es quizás la expresión artística clave de la identidad (latino)americana, el medio que mejor expresa sociedades convulsas y pujantes en busca de un perfil definitivo; y que, desarrollándose a la par del modernismo, también facilitó la inversión del flujo de influencias estéticas hacia el Europa. Este fenómeno con el tiempo ha sido contraproducente, por eso Rolf Art se ha comprometido en la promoción de expresiones conceptuales contemporáneas que rompen con el enfoque histórico tradicional, por lo que, a la manera de Vilém Flusser, Braun prefiere el término imagen técnica. “Vengo de presentar un dúo show de dos artistas peruanos en Paris Photo: Roberto Huarcaya, que va a representar al Perú en la próxima edición de la Bienal de Venecia y Milagros de la Torre, que pronto tendrá una muestra en el MoMA. Trabajamos con diferentes artistas que operan en el límite de la imagen, en el límite de la fotografía. Creo que el objetivo de la galería es empujar esos límites. Empecé con un perfil de la galería que estaba muy centrado en el purismo fotográfico, para después ir abriendo juego a lo que hoy identifico como imagen técnica, porque estamos más allá de la fotografía en sí misma”, explica Braun. “Hoy trabajo con artistas que utilizan la imagen como un medio para llegar a otras expresiones que puede ser objetuales o instalativas. O sea, otros lenguajes que utilizan el soporte fotográfico o audiovisual. De hecho, mis dos proyectos de Paris Photo eran un total desafío para una feria europea tradicional de fotografía vintage”.

Marcelo Brodsky, MÉXICO 43 — de la “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Rodrigo Moya 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2014, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.
Marcelo Brodsky, MÉXICO 43 — de la “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Rodrigo Moya 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2014, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.

Similar reto supone las exhibiciones con las que Rolf Art participa por segunda vez en los sectores comisariados de Art Basel Miami Beach 2023. En el booth #S9 del sector Survey, muestra un homenaje a la paradigmática artista argentina Liliana Maresca (1951-1994), en el marco del 30 aniversario de su muerte, con una selección de la serie “Liliana Maresca con su obra” (1983) y de su última obra y exposición en vida “Imagen Pública – Altas Esferas” (1993). En el booth #M11 del sector Meridians, dedicado a performances y proyectos a gran escala comisariados por Magalí Arriola, presenta la serie “1968: El fuego de las ideas”, del reconocido fotógrafo, artista visual y activista de derechos humanos argentino Marcelo Brodsky.

“Participé por primera vez en la edición del 2022, de entrada con tres stands. Presentamos un proyecto de María Teresa Hincapié en la sección Survey, motivados por el reconocimiento que tuvieron sus muestras en el MACBA, de Barcelona, y en Colombia. Era la primera vez que se hacía una retrospectiva suya y nos parecía superimportante mostrar su primera obra, que fue lo que llevamos a Basel en diálogo con el trabajo de María José Arjona, que me parecía una continuidad de eso. De la misma forma que en Barcelona, María José hizo una serie de reactivaciones por su vínculo con la práctica de María Teresa. Me pareció interesante poner a una maestra y a su discípula en diferentes secciones y fuimos el único proyecto con un live performance en la feria, así que eso llamó muchísimo la atención. El tercer proyecto fue una exhibición de Andrés Denegri fabulosa, que era también cine expandido, experimental, una máquina del tiempo, muy bello. En concreto y en general diría que bueno, nos fue muy bien”, cuenta Braun sobre su participación en la pasada edición.

Marcelo Brodsky, PARÍS 3 LEÓN — de la “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Paris Police Archive, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2018, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.
Marcelo Brodsky, PARÍS 3 LEÓN — de la “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (Paris Police Archive, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2018, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.

“Lo que intenta la galería con cada propuesta es romper con una idea muy hegemónica que hay de la identidad visual latinoamericana”, reflexiona Braun. “Siento que siempre se ha mostrado la fotografía latinoamericana y las imágenes de América Latina desde un lugar muy eurocéntrico: la imagen del subdesarrollo, el paisaje urbano subdesarrollado. Y somos mucho más que eso, porque somos una sociedad y una región que ha vivido y que vive en permanente convulsión”, explica.

Rolf Art regresa a ABMB con un proyecto que usa el cuerpo y la imagen como provocación y herramienta de denuncia articulando una arte de resistencia, y otro que parte de la intervención, anotación y reescritura de la imagen para preservar la memoria en una estrategia de despliegue de nuevas cartografías y relatos políticos. “Son propuesta provocativas, contestatarias, que creo van a llamar la atención”, dice Braun. “Lo que me interesa mostrar es que hay expresiones que dan cuenta y denuncian la convulsión política en que vivimos desde un lugar también muy poético”.

Marcelo Brodsky, BOGOTA 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (José Silva, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2015, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.
Marcelo Brodsky, BOGOTA 1968 — de la serie “1968: El fuego de las Ideas”, fotografía de archivo en B&N (José Silva, 1968) intervenida con textos a mano por Marcelo Brodsky, 2015, medidas variables, edición 7 + 2AP. Cortesía Rolf Art.



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